Los
estudios de las relaciones ciencia, tecnología y sociedad (CTS), tanto desde el
campo
de la filosofía, la historia y la sociología de la ciencia como desde la
educación científica, han sufrido un enorme desarrollo en los últimos años.
Son
muchos los países que incluyen en sus
currículos de la educación básica , objetivos y contenidos que tratan de contextualizar
más socialmente la enseñanza de las ciencias.
Figura 2.
Educación, Ciencia y Tecnología.
Existen
numerosos proyectos en relación con la formación secundaria que tratan de
adoptar un enfoque social en la enseñanza de las ciencias (Sanmartín et al.
1992). La creciente importancia de dicha orientación se puede ver reflejada
también en documentos de diversas asociaciones de profesores (ASE 1979, 1981;
1987; NSTA 1982) que desde hace más de quince años recomiendan los estudios en
ciencia tecnología y sociedad para los diferentes niveles educativos.
El
Primer Congreso Internacional "Didáctica de las Ciencias" (La Habana,
diciembre 1999) constituye una buena ocasión para que el profesorado implicado
en la enseñanza de las ciencias se plantee colectivamente y con cierto
detenimiento algunos de dichos problemas que afectan a la actividad docente. En
relación con los aspectos de interacción ciencia, tecnología y sociedad.
2.1 ¿Cuál es la situación de Costa Rica con respecto a otros
países?
Es
evidente que en general, los países de
América Latina tienen el reto de formar
un recurso humano orientado a determinar
y controlar las disparidades que cada
vez se agudizan más en la región, pero
que a la vez sea capaz de afrontar la diversidad en la demanda de una
sociedad multicultural con necesidades muy particulares.
Nuestras
sociedades no sólo reclaman el respeto a su identidad, sino a las
condiciones mínimas para vivir
dignamente como lo es el derecho
al conocimiento. Es importante reiterar
que, no se trata de trasladar modelos ajenos, sino más bien de crear la base de una investigación que
sea válida y apropiada para los
intereses de cada país o subregión.
Para
Bustamante, Pérez y Maldonado (2007), Latinoamérica debe confrontar tres
grandes desafíos para avanzar en la construcción de sociedades de conocimiento:
o
La modernización de sus
sistemas educativos.
o
El desarrollo de una mayor
capacidad de apropiación social del conocimiento.
o
El desarrollo de un
pensamiento estratégico y prospectivo.
Román, Vargas y
Gutiérrez (2011), también destaca que la tasa de graduados en educación
secundaria superior se aleja en más de 4
desviaciones estándar del promedio de las naciones latinoamericanas. Ya se evidenció que las materias de ciencias
básicas representan una causa importante de reprobación en secundaria, pero sobre todo en el ciclo
diversificado.
Congruente
con los datos comparativos de nuestro país
en el nivel regional, el diagnóstico
a partir de pruebas internacionales
(PISA), las cuales evaluaron
competencias en jóvenes
costarricenses de 15 años en el
2010, revelaron un bajo dominio en ciencias y matemáticas (Villegas, 2011).
Se trata de pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de los
Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés),
y es la primera vez que el país participa en este tipo de
evaluación internacional que
permite comparar el nivel de
educación que se brinda en el país en
comparación con otras naciones.
Con
respecto a este autor, la mayoría de
muchachos que contestaron las preguntas de matemática quedaron en los tres
niveles más bajos. Esto significa que apenas tienen conocimientos básicos. En ciencias,
la mayor cantidad apenas demostró
destrezas para estar en la zona de rendimiento más baja.
Pese a
que Costa Rica se ubicó en segundo lugar en América Latina, en términos
globales, el país está en el puesto 44 entre 74 países o regiones del
continente.
Los
resultados de evaluar y comparar datos a
nivel regional o mundial no pueden ser el único referente para tomar acciones a
nivel local. Sin embargo, representan una advertencia que desde hace años nos viene indicando que
es urgente variar las estrategias en el sistema de educación formal
costarricense.
Podemos
señalar, por ejemplo, que la idea de alfabetización sugiere unos objetivos básicos
para todos los estudiantes, que convierten a la educación científica en parte
de una educación general. El desarrollo de cualquier programa de educación
científica, indica Bybee, debiera comenzar con propósitos correspondientes a
una educación general.
En
consecuencia, la estrategia que parece potencialmente más fructífera para que
los profesores, de todos los niveles, nos apropiemos de las aportaciones de la
investigación didáctica y asumamos las propuestas curriculares que se derivan,
consistiría en implicarnos en tareas de innovación/investigación en torno a los
problemas de enseñanza/ aprendizaje de las ciencias que nos plantea la
actividad docente.
Figura 4.
Modelo del Educador en el siglo XXI


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