El principal reto de la
enseñanza de las ciencias, según (Lizano, 2006), es formar una mentalidad
científica, dado que los hombres y mujeres del futuro tienen que enfrentar una
realidad diferente e integrarse a ella de manera crítica y creativa.
1.1. Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS)
Ciencia,
tecnología y sociedad, CTS, corresponde al nombre que se le ha venido dando a
una línea de trabajo académico e investigativo, que tiene por objeto
preguntarse por la naturaleza social del conocimiento científico-tecnológico y
sus incidencias en los diferentes ámbitos económicos, sociales, ambientales y
culturales de las sociedades occidentales ( principalmente). A los estudios
CTS también se les conoce como estudios sociales de la ciencia y la tecnología
(Osorio, 2002).
Cuadro 1.
Los tres campos del CTS.
INVESTIGACIÓN
|
POLÍTICAS
DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA
|
EDUCATIVO
|
Promoviendo una visión socialmente contextualizada
de la ciencias
y la tecnología.
|
Defendiendo
la participación pública en la toma
de
decisiones en cuestiones de política y de gestión científico tecnológica
|
La
educación secundaria como universitaria, contribuyendo con una
nueva
y más amplia percepción de la ciencia y la tecnología con el propósito de
formar una
ciudadanía
alfabetizada científica y tecnológicamente
|
La
educación en sentido amplio, desde los enfoques CTS, tiene como objetivo la
alfabetización científica y tecnología de los ciudadanos.
Una
sociedad transformada por las ciencias y las tecnologías requiere que los
ciudadanos manejen saberes científicos y técnicos y puedan responder a
necesidades de diversa índole (Osorio, 2002).
Figura 1.
Enfoque CTS.
A
continuación se establece una
comparación entre la imagen tradicional y la imagen CTS o Integrada de la
ciencia y de la tecnología.
IMAGEN TRADICIONAL DE LA
CIENCIA
v Verdad
absoluta y verificable.
v Representación
objetiva de la realidad.
v Neutral
y acrítica.
v Expresión
de la racionalidad teórica.
v Conocimientos
disciplinarios.
v Método
experimental y cuantitativo.
v Conocimientos
acumulativos y lineales
IMAGEN CTS DE LA
CIENCIA
v Actividad,
proceso y resultado.
v Como
aproximaciones sucesivas a la verdad.
v Representación
objetiva y subjetiva de la realidad.
v Naturaleza
social.
v Expresión
de la racionalidad teórica y práctica.
v Conocimientos
interdisciplinarios y transdisciplinarios.
v Método
de investigación.
v Hecho
y valor son inseparables.
1.2. Trasformar el concepto erróneo que se tiene la ciencia de los
científicos y de la ciencia, sin unión con los problemas reales del mundo que
nos rodea, ecológicos y culturales.
Se
debe canalizar hacia el impacto que la ciencia ha tenido en la vida de los
seres humanos, para despertar el interés por su estudio e inclusión mayor de su
estudio desde el nivel básico hasta el más superior, que no sea rechazada,
se debe plantear qué hacer y cómo influir para mejorar la situación (Vilches,
Furió, 1999).
1.3. Alfabetización Científica
El
concepto de alfabetización científica, hoy en boga, cuenta ya con una tradición
que se remonta, al menos, a finales de los años cincuenta (DeBoer, 2000). Pero
es, sin duda, durante la última década cuando esa expresión ha adquirido
categoría de eslogan amplia y repetidamente utilizado por los investigadores,
diseñadores de currículos y profesores de ciencias (Bybee, 1997).
La
alfabetización científica debe ser concebida, en definitiva, como un proceso de
investigación orientada que, superando el reduccionismo conceptual (Duschl y
Gitomer, 1991) permita a los alumnos participar en la aventura científica de
enfrentar problemas relevantes y (re)construir los conocimientos científicos
(que habitualmente la enseñanza transmite ya elaborados), lo que favorece un
aprendizaje más eficiente y significativo, como han mostrado numerosas
investigaciones.
El
actual desarrollo científico-tecnológico se caracteriza por menores ciclos de
vida de las innovaciones, y la ampliación de las tecnologías intensivas en
conocimientos e información que, exigen talentos humanos capaces de enfrentar
la realidad con creatividad, adaptabilidad y eficacia.
Más
recientemente, en la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI,
auspiciada por la UNESCO y el Consejo Internacional para la Ciencia, se
declaraba: “Para que un país esté en condiciones de atender a las necesidades
fundamentales de su población, la enseñanza de las ciencias y la tecnología es
un imperativo estratégico. Como parte de esa educación científica y
tecnológica, los estudiantes deberían aprender a resolver problemas concretos y
a atender a las necesidades de la sociedad, utilizando sus competencias y
conocimientos científicos y tecnológicos”.
1.4. Educación científica y participación ciudadana en la toma de
decisiones.
¿Es
útil la educación científica para hacer posible la participación ciudadana en
la toma de decisiones? Junto a la justificación pragmática que acabamos de
cuestionar, una segunda razón que se esgrime en favor de un componente
científico de la educación ciudadana es que ello constituye un requisito para
hacer posible la participación ciudadana en la toma de decisiones.
Así, la mencionada Declaración de Budapest
señala que la alfabetización científica es necesaria «a fin de mejorar la
participación de los ciudadanos en la adopción de decisiones relativas a las
aplicaciones de los nuevos conocimientos». Y los National Science Education
Standards argumentan que «todos necesitamos ser capaces de implicarnos en
discusiones públicas acerca de asuntos importantes que se relacionan con la
ciencia y la tecnología».
Este argumento democrático es, quizás, el más
utilizado por quienes reclaman la alfabetización científica y tecnológica como
una componente básica de la educación ciudadana (Fourez, 1997; Bybee,
1997;DeBoer, 2000).
..
1.5. Contribución de la ciencia a la formación del espíritu crítico.
La
incorporación de aspectos de relación ciencia-tecnología sociedad-ambiente
(CTSA) y de los contenidos que reflejan en la historia tanto la defensa de la
libertad de investigación y pensamiento como el cuestionamiento de dogmatismos,
puede devolver al aprendizaje de las ciencias, la vitalidad y la relevancia del
propio desarrollo científico. Los debates en torno al heliocentrismo, el
evolucionismo, la síntesis orgánica y el origen de la vida constituyen ejemplos
relevantes.
Pero
el aprendizaje de las ciencias puede y debe ser también una aventura
potenciadora del espíritu crítico en un sentido más profundo. Desafíos como el
hecho de enfrentarse a problemas abiertos o participar en la construcción
tentativa de soluciones constituyen, en definitiva, la aventura de «hacer» ciencia.
La naturaleza de la actividad científica aparece distorsionada en la educación
científica, incluso universitaria. Ello plantea la necesidad de superación de
las visiones.

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